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Seis estudiantes, tres profesoras y cuatro días en Cariló, una pequeña ciudad de la costa atlántica argentina. Las clases se dictaron como siempre, pero en el jardín, junto a la casa, bajo los árboles… Nos quedamos en una preciosa casa en medio del bosque y, ya fuera tomando sol en la playa, tomando algo en un bar, mirando el mar, paseando o cocinando, el español siempre estuvo presente. Charlamos, practicamos y aprendimos español durante toda nuestra estadía. Y así como los estudiantes vivieron inmersos en la cultura argentina “de todos los días”, las profesoras también aprendieron sobre Australia, Inglaterra, Estados Unidos y Alemania; y hubo desde debates culturales, hasta sobremesas aprendiendo a jugar al poker. Esperamos que se repita..! |